El barotrauma en buceo es la lesión que sufre un espacio del cuerpo lleno de aire cuando la presión de ese espacio no se equilibra con la presión del agua que te rodea. Dicho simple: bajo el agua hay cavidades (oído medio, senos paranasales, pulmón, a veces un diente) que se comportan como pequeñas burbujas, y si esa burbuja se comprime o se expande sin compensar, el tejido que la contiene se daña. Es uno de los conceptos centrales del bloque de fisiología de la Academia y, no por casualidad, el motivo por el que tantas inmersiones de principiante se interrumpen antes de los 5 metros.
Para entenderlo de verdad no hace falta memorizar nada raro: alcanza con la relación entre presión y profundidad y una sola ley de física. En esta nota te explico la mecánica, qué espacios se afectan, la diferencia entre la lesión de descenso y la de ascenso, y las dos reglas que evitan casi todos los problemas. Y como buceamos en los diques de Córdoba —agua dulce, fría y en altura—, vas a ver por qué acá la prevención importa todavía más.
Qué es un barotrauma en buceo y por qué aparece
La clave es la Ley de Boyle: a temperatura constante, el volumen de un gas es inversamente proporcional a la presión absoluta. Si la presión se duplica, el volumen se reduce a la mitad; si la presión cae a la mitad, el volumen se duplica. Bajo el agua la presión cambia rápido: por cada 10 metros de agua salada sumás aproximadamente 1 atmósfera de presión. En agua dulce, como la de los diques, esa misma atmósfera se alcanza a unos 10,3 metros por la menor densidad del agua.
Esto significa que el mayor cambio relativo de volumen ocurre cerca de la superficie. De 0 a 10 metros la presión pasa de 1 a 2 atmósferas: el gas se comprime a la mitad. Para repetir ese mismo cambio porcentual más abajo necesitás ir de 10 a 30 metros. Por eso los primeros metros son los más "peligrosos" para los oídos y los senos: ahí es donde la cavidad se achica más rápido.
Una cavidad rígida o de paredes blandas que no puede equilibrar su presión interna con la del exterior termina con el tejido estirado, congestionado o desgarrado. Eso es, literalmente, un barotrauma: trauma (daño) por baro (presión).
Los espacios que se afectan
Oído medio (el más frecuente)
El oído medio es una cámara de aire detrás del tímpano, conectada a la garganta por la trompa de Eustaquio. Al descender, el agua empuja el tímpano hacia adentro; si no metés aire en el oído medio para igualar, se genera una lesión por presión negativa. Primero molesta, después duele y, si insistís, el tímpano puede sangrar o incluso perforarse. La solución es compensar de forma temprana y suave, tema que tratamos a fondo en cómo compensar los oídos. Regla práctica: compensá antes de sentir dolor, no después.
Senos paranasales
Los senos son cavidades en los huesos de la cara que se ventilan solas a través de conductos finos. Cuando estás resfriado o con alergia, esos conductos se tapan con mucosidad y el seno no puede equilibrar. El resultado es un barotrauma de senos paranasales, con dolor en la frente o bajo los ojos y, a veces, un poco de sangre en la máscara al ascender. La mejor prevención es no bucear congestionado: si no podés respirar bien por la nariz en tierra, tampoco vas a compensar bien bajo el agua.
Pulmón
El pulmón normalmente no da problemas en descenso porque respirás aire del regulador a la presión del ambiente. El riesgo aparece en el ascenso: el aire que tenés en los pulmones se expande al bajar la presión. Si subís conteniendo la respiración, ese aire no tiene por dónde salir y puede dañar el tejido pulmonar (lesión por sobreexpansión), con consecuencias graves como el embolismo gaseoso arterial. De ahí la regla de oro del buceo con equipo autónomo: nunca contengas la respiración, respirá de manera continua y normal.
Dientes (barodontalgia)
Menos común, pero real: si un diente tiene una caries, una restauración mal sellada o una bolsa de aire atrapada, los cambios de presión pueden generar dolor agudo, fenómeno conocido como barodontalgia. Por eso conviene mantener la salud dental al día antes de una temporada de inmersiones.
Barotrauma de descenso vs. de ascenso
Conviene tener clara la diferencia, porque la prevención es distinta:
- Barotrauma de descenso (compresión): la cavidad se achica al aumentar la presión. Afecta sobre todo a oído medio y senos. Se previene compensando temprano y a menudo, y deteniendo el descenso si algo no compensa.
- Barotrauma de ascenso (expansión): la cavidad se agranda al bajar la presión. El caso crítico es el pulmón. Se previene respirando siempre y subiendo despacio, sin contener el aire.
En los diques de Córdoba sumamos una variable: el buceo en altura implica que partís de una presión atmosférica en superficie menor que a nivel del mar. La planificación de profundidades y ascensos se ajusta con tablas corregidas por altitud, y eso es parte de lo que se enseña en la formación práctica.
Cómo prevenir el barotrauma: las reglas que funcionan
La buena noticia es que casi todos los barotraumas son evitables con hábitos simples y conservadores:
- Compensá temprano y seguido. Empezá a igualar la presión del oído desde la superficie y repetí cada metro o dos durante el descenso. Nunca fuerces.
- Si no compensás, frená. Subí medio metro, volvé a intentar suave. Si sigue sin ceder, abortá el descenso. Ningún plan vale un tímpano.
- No bucees resfriado, congestionado ni con alergia activa. Las cavidades tapadas no compensan.
- Descendé de a poco, idealmente con la cabeza algo elevada respecto a los pies y siguiendo un cabo de descenso si lo hay.
- Nunca contengas la respiración. Respirá de forma continua y normal durante toda la inmersión, especialmente al ascender.
- Ascendé despacio, respetando la velocidad de ascenso recomendada (un valor conservador habitual es no superar los 9 a 18 metros por minuto, según la agencia y la tabla).
- Cuidá tu salud dental y no bucees con un diente molesto sin revisar.
Si en algún momento aparece dolor que no cede, sangrado, mareo, vértigo o sensación de oído tapado que persiste después de la inmersión, salí del agua y consultá. El agua fría de los diques cordobeses puede enmascarar molestias, así que prestá atención a las señales tempranas.
En resumen
El barotrauma es presión mal administrada: una burbuja interna que se comprime o expande sin equilibrarse. La Ley de Boyle explica por qué los primeros metros son los más sensibles, y dos reglas resuelven la enorme mayoría de los casos: compensar temprano en el descenso y nunca contener la respiración en el ascenso. Lo demás es buen sentido común, no bucear enfermo y bajar y subir despacio. Cuando entendés la física, el cuerpo deja de ser un misterio bajo el agua.
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Escrito por Marcelo Marchesi, instructor de buceo FAAS/CMAS. Este contenido es educativo y no reemplaza la formación práctica certificada ni la consulta médica. Si tenés dudas sobre tu aptitud para bucear o sobre síntomas tras una inmersión, consultá con un profesional de la salud y con tu instructor.