Córdoba, AR
Guía de buceo

Qué es la enfermedad descompresiva | Academia buceo.co

Qué es la enfermedad descompresiva: cómo el nitrógeno forma burbujas, tipos I y II, prevención con ascenso lento y tratamiento en cámara hiperbárica.

Qué es la enfermedad descompresiva | Academia buceo.co
Foto: Peter Southwood / CC BY-SA 3.0 (Wikimedia Commons)

Entender qué es la enfermedad descompresiva es, probablemente, la pieza de teoría más importante que vas a estudiar como buzo. No es un tema para asustarse, sino para respetar: se trata de un problema que prevenís casi en su totalidad con buenos hábitos de ascenso y planificación. En la Academia la abordamos sin dramatismo y con la física en la mano, porque cuando entendés el mecanismo, las reglas de seguridad dejan de ser una lista memorizada y pasan a tener sentido.

La enfermedad descompresiva (también llamada síndrome de descompresión o, en la jerga, "el mal de presión") es lo que puede ocurrir cuando el nitrógeno que tu cuerpo absorbió bajo el agua sale de solución demasiado rápido y forma burbujas en la sangre y los tejidos. Si venís repasando teoría, conviene que tengas frescas dos lecturas hermanas: cómo se planifica un ascenso seguro con tablas y qué significa la curva de seguridad. Este artículo explica el "por qué" físico que está detrás de ambas.

El nitrógeno disuelto: la raíz del problema

El aire que respirás es aproximadamente 78% nitrógeno y 21% oxígeno. El oxígeno tu cuerpo lo consume; el nitrógeno, en cambio, es un gas inerte: no lo metabolizás, simplemente se disuelve en tus tejidos.

Acá entra la Ley de Henry: la cantidad de gas que se disuelve en un líquido es proporcional a la presión a la que está sometido ese gas. Bajo el agua, cada 10 metros de profundidad en agua de mar agregan aproximadamente 1 atmósfera de presión. A más presión, más nitrógeno se disuelve en tu sangre y tejidos. Mientras estás abajo, ese nitrógeno extra no genera ningún problema: está disuelto, en equilibrio.

El conflicto aparece al subir. Al ascender, la presión ambiente cae y tus tejidos quedan sobresaturados: contienen más nitrógeno disuelto del que la nueva presión puede sostener. Si ese exceso se libera de forma ordenada y lenta, lo eliminás respirando, sin consecuencias. Si se libera de golpe, forma burbujas. La comparación clásica, y es exacta, es la de una botella de gaseosa: mientras está tapada, el gas está disuelto; si la destapás despacio, sale sin espuma; si la sacudís y la abrís de golpe, explota.

Cómo se forman las burbujas al ascender

Esas burbujas de nitrógeno son el corazón de la enfermedad descompresiva. Según dónde aparezcan y qué tamaño alcancen, pueden causar daño de distintas maneras:

  • En las articulaciones y tejidos, generan dolor e inflamación.
  • En la sangre, pueden obstruir el flujo (un fenómeno de tipo embólico).
  • En el sistema nervioso (médula espinal, cerebro), pueden comprometer funciones neurológicas.

La velocidad de ascenso es el factor que más controlás vos directamente. Por eso el estándar didáctico es subir despacio: una velocidad de ascenso recomendada de no más de 9 a 10 metros por minuto es el valor conservador que hoy enseñan organismos como CMAS y DAN, dándole tiempo al organismo a eliminar el nitrógeno por los pulmones en lugar de dejarlo formar burbujas.

Tipos I y II: no todas las DCS son iguales

La literatura clasifica tradicionalmente la enfermedad descompresiva en dos tipos según su gravedad.

Tipo I (leve): afecta principalmente piel, sistema linfático y el sistema musculoesquelético. Sus signos típicos son dolor articular o muscular (los buzos lo llaman "bends"), generalmente en hombros, codos o rodillas; picazón o erupciones en la piel; y fatiga marcada. Es la forma menos grave, pero no es algo para ignorar: puede ser la antesala de algo peor.

Tipo II (grave): compromete el sistema nervioso, el aparato respiratorio o el circulatorio. Los síntomas pueden incluir hormigueos o entumecimiento, debilidad muscular, dificultad para caminar o coordinar, problemas para respirar, mareos, alteraciones visuales o del habla, y en casos serios pérdida de conciencia. El Tipo II es una emergencia médica.

Un detalle clave de la teoría: los síntomas no siempre aparecen al salir del agua. Pueden manifestarse desde minutos hasta varias horas después de la inmersión. Por eso, ante cualquier signo sospechoso tras bucear, nunca se asume que "ya se va a pasar".

Prevención: lo que de verdad reduce el riesgo

La buena noticia es que la enfermedad descompresiva es, en gran medida, prevenible. Estos son los pilares que vas a practicar en cada salida:

  • Ascenso lento y controlado. Subir más despacio de lo que sube tu burbuja más chica. Es la regla de oro.
  • Parada de seguridad. Detenerte alrededor de los 5 metros durante unos 3 minutos al final de la inmersión. No es obligatoria en buceo dentro de curva, pero es una práctica estándar que ayuda a eliminar nitrógeno residual antes de salir.
  • Respetar la curva de seguridad y las tablas. No superar los límites de tiempo sin descompresión para cada profundidad.
  • Hidratación y descanso. La deshidratación y la fatiga favorecen la formación de burbujas.
  • No volar después de bucear (sin esperar lo suficiente). Al subir a altitud, la presión cae aún más y el riesgo se dispara.

Sobre este último punto, las recomendaciones de DAN (Divers Alert Network) son una referencia internacional: esperar un mínimo de 12 horas después de una sola inmersión dentro de curva, y un mínimo de 18 horas tras varias inmersiones en un día o varios días seguidos de buceo. Para buceo con descompresión obligatoria, conviene esperar bastante más de 18 horas.

El caso de Córdoba: agua dulce, fría y en altura

Acá hay un matiz que en buceo.co tomamos muy en serio. Nuestros diques —Los Molinos, Piedras Moras, San Roque— no están a nivel del mar. La presión atmosférica en altura es menor, lo que significa que al salir del agua la diferencia de presión que enfrenta tu cuerpo es mayor que la de un buceo costero. Las tablas estándar están calculadas para nivel del mar; bucear en embalses de altura exige tablas corregidas por altitud o una computadora configurada para ese entorno. Sumale el agua fría, que afecta la circulación periférica y la eliminación de nitrógeno, y entenderás por qué la planificación en los diques cordobeses pide un margen extra de conservadurismo.

Tratamiento: la cámara hiperbárica y el rol de DAN

Cuando la prevención falla, el tratamiento definitivo de la enfermedad descompresiva es la recompresión en cámara hiperbárica. La lógica es directa: se vuelve a someter al paciente a una presión elevada, lo que reduce el tamaño de las burbujas y favorece que el nitrógeno vuelva a disolverse y se elimine de forma controlada, mientras se administra oxígeno en alta concentración.

Antes de llegar a la cámara, el primer auxilio reconocido es administrar oxígeno al 100% lo antes posible, mantener al buzo hidratado y en reposo, y activar la evacuación médica. Acá es donde DAN cumple un rol central: es la red internacional de asistencia al buceador que ofrece líneas de emergencia 24 horas, orientación médica y, según la cobertura contratada, coordinación de la evacuación y el tratamiento hiperbárico. Tener un seguro de buceo activo no es un lujo: es parte del plan de seguridad.

Toda esta teoría se profundiza en la formación de nivel intermedio. Si querés llevar tu planificación de descompresión y tu autonomía al siguiente escalón, el curso de buceo de segunda estrella es el ámbito donde estos conceptos se practican en el agua, no solo en el pizarrón.

---

Material educativo redactado por Marcelo Marchesi, instructor FAAS/CMAS, habilitado por Prefectura Naval Argentina. Este contenido es informativo y no reemplaza la formación práctica certificada ni la consulta médica. Ante cualquier síntoma compatible con enfermedad descompresiva, contactá de inmediato a un servicio de emergencias y a la línea de asistencia de DAN.

Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente la enfermedad descompresiva?

Es el conjunto de trastornos que aparecen cuando el nitrógeno disuelto en los tejidos del buzo sale de solución y forma burbujas al ascender demasiado rápido o sin respetar los límites de descompresión. Esas burbujas pueden causar desde dolor articular hasta síntomas neurológicos graves, según dónde se formen.

¿Cuál es la diferencia entre la enfermedad descompresiva tipo I y tipo II?

El tipo I es la forma leve: afecta piel, sistema linfático y articulaciones, con dolor muscular o articular, picazón y fatiga. El tipo II es grave: compromete el sistema nervioso, respiratorio o circulatorio, con hormigueos, debilidad, problemas de coordinación o respiratorios, y constituye una emergencia médica.

¿Cómo se previene la enfermedad descompresiva?

Ascendiendo lento (el estándar conservador moderno es de 9 a 10 m/min, según organismos como CMAS y DAN), haciendo la parada de seguridad a unos 5 metros por unos 3 minutos, respetando la curva de seguridad y las tablas, manteniéndote hidratado y descansado, y no volando después de bucear sin esperar el tiempo recomendado.

¿Cuánto hay que esperar para volar después de bucear?

Según DAN, un mínimo de 12 horas tras una sola inmersión dentro de curva y un mínimo de 18 horas tras varias inmersiones en un día o varios días de buceo. Para buceo con descompresión obligatoria conviene esperar bastante más de 18 horas.

¿Cómo se trata la enfermedad descompresiva?

El tratamiento definitivo es la recompresión en cámara hiperbárica, que reduce el tamaño de las burbujas y favorece la eliminación controlada del nitrógeno mientras se administra oxígeno. Como primer auxilio se da oxígeno al 100%, hidratación y reposo, y se activa la evacuación médica a través de servicios de emergencia y la red de asistencia de DAN.

Seguí leyendo

Equipo de buceo para principiantes: guía pieza por pieza

¿Arrancás en el buceo? Te explico para qué sirve cada pieza del equipo: máscara, aletas, traje, regu…

Leer

Evaluación neurológica en buceo: guía paso a paso

Cómo hacer una evaluación neurológica básica tras un posible accidente de buceo y detectar a tiempo …

Leer

Hipotermia en buceo: pérdida de calor y prevención

Por qué el agua te enfría tan rápido, cómo afecta la termoclina de los diques de Córdoba y cómo prev…

Leer

Mezclas para buceo técnico: trimix y gases deco

Qué son las mezclas para buceo técnico: por qué se usa helio (trimix) y gases descompresivos, y dónd…

Leer

¿Querés bucear en Córdoba?

Bautismos, cursos FAAS/CMAS y salidas a diques y embalses.

Consultar