Cuando un compañero sale del agua raro —mareado, con un brazo dormido, arrastrando un pie o respondiendo con demora— los primeros minutos importan. Una evaluación neurológica en buceo hecha en el lugar te da algo concreto: un registro de lo que el cuerpo del buzo está haciendo bien y lo que está fallando, para entregárselo a la evacuación y a la cámara hiperbárica. No es un diagnóstico; es información ordenada que puede cambiar la velocidad y la calidad del tratamiento.
En las salidas de buceo de Buceo & Co en los diques de Córdoba trabajamos esto como parte de la cultura de seguridad del grupo. Acá te dejo una guía clara, anclada en el estándar de examen neurológico de campo que difunde DAN (Divers Alert Network), para que sepas qué mirar, en qué orden y cuándo activar la emergencia.
Qué es y por qué importa
La evaluación neurológica en buceo es una serie de pruebas simples —conversar, mirar, tocar, hacer caminar— que cualquier persona formada puede aplicar sin equipo médico. Sirve para detectar signos de enfermedad descompresiva neurológica, una de las formas más serias de la enfermedad descompresiva, donde las burbujas afectan al cerebro, la médula o el oído interno.
¿Por qué tomarte el trabajo? Porque los síntomas neurológicos pueden ser sutiles y cambiar minuto a minuto. Un hormigueo que el buzo minimiza, una pierna un poco más débil o un equilibrio dudoso son datos que el equipo médico necesita. Si no sabés exactamente qué es la enfermedad descompresiva, repasalo primero en nuestra guía sobre enfermedad descompresiva: este artículo asume que ya conocés el cuadro y se enfoca en cómo explorarlo en el lugar.
Repaso rápido (para quien ya se formó)
Si ya hiciste un curso de primeros auxilios para buceo, esta es la secuencia condensada. El orden sigue el examen de campo difundido por DAN. Si te falta tiempo, los pasos 1, 7 y 9 son los prioritarios.
- Orientación: nombre y edad, lugar, fecha y hora. ¿Responde bien y rápido?
- Ojos y pupilas: que cuente dedos, siga tu mano arriba/abajo y a los lados; pupilas iguales, sin sacudidas (nistagmo).
- Cara: que apriete los labios y los dientes; simetría y sensibilidad pareja en la cara.
- Oído: frotá los dedos cerca de cada oído; compará ambos lados.
- Deglución: que trague mientras observás el movimiento de la nuez.
- Lengua: que la saque; debe salir derecha, sin desviarse.
- Fuerza: hombros, brazos y piernas contra tu resistencia; debe ser pareja de los dos lados.
- Sensibilidad: con ojos cerrados, tocá ambos lados del cuerpo de arriba hacia abajo; que confirme antes de pasar a otra zona.
- Equilibrio y coordinación: caminar punta-talón, marcha hacia adelante y atrás, Romberg (pies juntos, ojos cerrados, brazos al frente) y dedo-nariz.
Anotá todo y repetí el examen cada 30 a 60 minutos mientras esperás asistencia: la evolución es tan valiosa como el primer resultado. los intervalos exactos contra el material oficial de tu certificación.
Cómo se hace, paso a paso
Antes de empezar, presentate, pedí permiso y explicá qué vas a hacer. Trabajá en un lugar seguro, con el buzo sentado o recostado, y tené a otra persona cerca para sostenerlo en las pruebas de equilibrio.
1. Orientación y estado mental
Preguntá su nombre y edad, dónde está y qué fecha y hora son. Buscás respuestas correctas y sin demora. Confusión, lentitud o errores —aunque parezca despierto— son hallazgos relevantes.
2. Ojos, pupilas y seguimiento
Pedile que cuente tus dedos con cada ojo por separado y luego con los dos. Sostené tu mano a unos 45 cm de su cara y movela arriba/abajo y de lado a lado: los ojos deben seguirla suave, sin "saltar". Verificá que las pupilas sean del mismo tamaño.
3. Cara
Que frunza los labios y apriete los dientes mientras palpás los músculos de la mandíbula: deben contraerse parejo. Con ojos cerrados, tocá suavemente la frente y las mejillas a ambos lados para comparar la sensibilidad.
4. Oído
Frotá pulgar e índice a unos 60 cm de un oído y acercá la mano hasta que escuche; compará con el otro oído y con tu propia audición. Una pérdida marcada de un lado es un dato a reportar.
5. Deglución y lengua
Pedile que trague y observá el movimiento de la nuez. Después, que saque la lengua: debe salir centrada, sin desviarse hacia un costado.
6. Fuerza muscular
Probá tres regiones, comparando siempre lado contra lado: 1. Hombros: que los encoja mientras hacés presión hacia abajo. 2. Brazos: que resista mientras los empujás hacia afuera, adentro, arriba y abajo. 3. Piernas: recostado, que las suba y baje contra tu resistencia.
La fuerza debe ser aproximadamente igual en ambos lados y en cada dirección.
7. Sensibilidad
Con los ojos del buzo cerrados, tocá ambos lados del cuerpo de arriba hacia abajo y pedile que confirme que siente en cada zona antes de avanzar. Buscás diferencias entre lados, zonas dormidas o sin sensación.
8. Equilibrio y coordinación
Pedile que camine punta-talón sobre una línea mirando al frente, y que camine unos 3 metros hacia adelante y atrás sin mirarse los pies, observando tropiezos o arrastres. Hacé el Romberg: parado con pies juntos, ojos cerrados y brazos extendidos hacia adelante con las palmas hacia arriba (prepará tus manos para sostenerlo). Cerrá con dedo-nariz: que toque tu dedo y su nariz alternadamente mientras movés el tuyo.
Errores comunes
- Saltar la línea de base. Si no comparaste con cómo estaba el buzo antes, un hallazgo "raro" pierde valor. En lo posible, conocé a tu compañero y su estado normal.
- Quedarte con un solo examen. Lo más útil es la tendencia: repetir y registrar la evolución.
- Confiar en "ya se me pasa". Síntomas que mejoran solos pueden volver peores. Mejoría no es alta médica.
- Frenar el oxígeno porque "parece estar mejor". No suspendas la asistencia por una mejoría aparente.
- No anotar. Si no quedó por escrito, no existe para quien lo reciba después.
Qué llevar o preparar
- Planilla o libreta con la secuencia de los 9 pasos y espacio para registrar la hora de cada repetición.
- Lapicera y un reloj o celular para marcar tiempos.
- Sistema de oxígeno de la salida y agua para hidratación oral si el buzo está consciente y puede tragar.
- Datos de emergencia: números locales, ubicación de la cámara hiperbárica de referencia y, si tenés cobertura específica de buceo, sus teléfonos. cuál es la cámara hiperbárica de referencia para la zona de los diques de Córdoba antes de cada salida.
- El plan de evacuación del grupo acordado de antemano.
Cuándo activar la emergencia
No esperes a "terminar el examen" para pedir ayuda. Ante cualquier signo neurológico tras un buceo —debilidad, hormigueo, alteración de la marcha o el equilibrio, visión o habla raras, confusión— activá los servicios de emergencia locales de inmediato y, en paralelo, administrá oxígeno y seguí explorando.
La pauta general de primeros auxilios para sospecha de enfermedad descompresiva incluye oxígeno normobárico al 100% lo antes posible por personal formado, hidratación si el buzo está consciente, y traslado a un centro con cámara hiperbárica, ya que el tiempo hasta la recompresión influye en la recuperación. La evaluación neurológica acompaña y documenta; no reemplaza el traslado. flujos, caudales y duración de oxígeno contra el protocolo de tu certificación vigente.
¿Querés aprender a hacerlo bien?
Leer la secuencia ayuda, pero la confianza se gana practicando con un instructor. Si querés dominar este examen y el manejo del oxígeno, sumate al curso de primeros auxilios para buceo oficial DAN, donde lo entrenás con casos reales. la relación formal de Buceo & Co con DAN antes de comunicarla.
¿Ya lo hiciste y querés repasar el cuadro que estás detectando? Volvé al artículo hermano sobre enfermedad descompresiva para refrescar causas, signos y prevención, o mirá toda la oferta de la academia.
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Revisado por Marcelo Marchesi, instructor de buceo (FAAS/CMAS) con formación en primeros auxilios, Buceo & Co — Córdoba, Argentina. Última revisión: 15 de junio de 2026.
Contenido informativo. No reemplaza un curso de primeros auxilios certificado ni la atención médica profesional. Ante una emergencia, activá los servicios de emergencia locales.