La GoPro es la cámara con la que casi todo el mundo empieza a filmar bajo el agua, y con razón: es chica, resistente y ya viene lista para la carcasa. Pero grabar buenos clips en un dique de Córdoba no es apretar REC y listo. El agua dulce, fría y muchas veces verdosa te cambia las reglas respecto de lo que ves en cualquier video del Caribe. Acá te dejo la configuración que uso y le recomiendo a los alumnos, más los trucos que separan un video que da ganas de mirar de uno que marea. Todo pensado para nuestras condiciones: altura, agua fría y visibilidad variable.
Resolución y cuadros por segundo
Lo primero que tenés que decidir es entre 1080p y 4K. El 4K te da mucho más detalle y te permite recortar o estabilizar en la edición sin perder calidad; el costo es que come batería y espacio de tarjeta, y necesitás una compu decente para editarlo. El 1080p sigue siendo más que suficiente para redes y para practicar, y es más liviano de manejar. Si recién arrancás, empezá en 1080p y pasá a 4K cuando le tengas la mano.
Sobre los cuadros por segundo (fps): 30 fps es tu velocidad normal, la que se ve natural y ocupa menos. 60 fps te sirve cuando querés cámara lenta suave (un aleteo, un pez que pasa) porque después podés ralentizar el clip en la edición sin que se corte. Una combinación práctica y versátil para el buceo es 4K o 1080p a 60 fps si vas a editar, o 30 fps si querés grabar largo y sencillo.
Campo de visión y color
El campo de visión ancho (el look clásico "ojo de pez") mete todo en cuadro, pero deforma los bordes y aleja al sujeto. Bajo el agua eso juega en contra, porque las partículas en suspensión se notan más y todo parece más lejos. Probá un campo de visión más lineal o angosto cuando quieras acercar al sujeto y sacarte de encima esa curvatura.
El color es donde se gana o se pierde el video. El agua se traga los rojos rápido, así que sin corrección todo tira a azul o verde. Si tu GoPro tiene un modo tipo Protune con balance de blancos manual, usalo: fijar el balance de blancos a mano te da un color más real y editable que dejarlo en automático, que cambia solo y te arruina la continuidad entre clips. Si no querés complicarte, hay filtros que hacen ese trabajo de manera óptica.
Filtros: cuál usar según el agua
Acá va el error más común. El filtro rojo se popularizó para corregir el azul del agua salada y clara del mar. Pero en el agua verde de un lago o dique, el rojo no es la respuesta: ahí conviene un filtro magenta o verde, pensado justamente para compensar el dominante verdoso del agua dulce. Poner un filtro rojo en un dique verde te deja con imágenes raras, casi marrones.
Y ojo con la profundidad: pasado cierto punto el filtro ya no tiene luz roja que recuperar, porque simplemente no llega. Ahí el filtro deja de servir y la única solución es sumar luz artificial. Lo mismo pasa si el agua está muy verde o turbia: no hay filtro que arregle eso, manda la luz. Si querés entender bien por qué el agua se come los colores y cómo recuperarlos, tengo una nota dedicada a la luz y el color en la fotografía submarina que te va a ahorrar frustraciones.
Carcasa, cuidado y batería
La carcasa es la que te salva la cámara. Revisá los o-rings antes de cada inmersión: que no tengan pelos, arena ni cortes, y que estén apenas lubricados. Después de bucear, enjuagá todo con agua dulce y dejá secar antes de abrir. Y contá con que el frío de nuestros diques agota la batería mucho más rápido de lo normal: llevá una o dos cargadas de repuesto y no confíes en el porcentaje que marcaba en la orilla.
Estabilidad y encuadre
Un video estable ya parece profesional aunque no hagas nada más. Sostené la cámara con las dos manos, o mejor con una bandeja con brazos que te da masa y control. Movete lento, respirá tranquilo y no persigas a los peces: quedate quieto y dejá que se acerquen. Un buen control de flotabilidad es literalmente la mitad del trabajo de estabilización.
Para el encuadre, tres reglas simples: acercate más de lo que creés (el agua le resta nitidez y color a todo lo lejano), filmá ligeramente hacia arriba para aprovechar la luz de superficie y recortar el fondo revuelto, y grabá clips cortos de pocos segundos. Muchos clips cortos y bien encuadrados se editan mucho mejor que un plano eterno.
Para cerrar
La GoPro rinde muchísimo si la configurás pensando en agua dulce y fría, no en el mar. Si querés ver dónde entra esta cámara dentro del panorama completo, mirá el pilar de fotografía submarina y, si estás eligiendo equipo, la comparativa de mejor cámara para fotografía submarina. Y si querés practicar todo esto conmigo en un dique, escribime: se aprende mucho más rápido filmando de verdad que leyendo.
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Este artículo es parte de la guía Video submarino: cómo empezar a filmar bajo el agua.