Nudo prusik
El cordín y la cuerda
Necesitás un cordín cerrado en lazo, más fino que la cuerda principal (más o menos dos tercios de su grosor). Si es igual de grueso, no agarra. La cuerda es el firme que aguanta; el cordín es lo que vas a trabajar.
Cabeza de alondra (primera vuelta)
Pasá el lazo por detrás de la cuerda (línea punteada) y metelo a través de sí mismo, como una cabeza de alondra. Tirá para que ese primer aro abrace la cuerda: ya tenés la vuelta base.
Segunda vuelta
Volvé a pasar el lazo por dentro del aro y dá otra vuelta alrededor de la cuerda, en la misma dirección. Que quede al lado de la anterior, sin cruzarse.
Tercera vuelta
Repetí una vez más: tres vueltas en total. Cuantas más vueltas, más agarre. Si la cuerda es fina, está mojada o resbalosa, sumá una cuarta vuelta.
Acomodá y ajustá
Ordená las vueltas para que queden planas, paralelas y parejas a ambos lados. Un prusik prolijo agarra bien y se suelta; uno cruzado patina o se traba. Asentá tirando del lazo.
Cómo trabaja
Listo. Con carga en el lazo (tu peso, un mosquetón), las vueltas muerden la cuerda y el nudo queda fijo. Al aflojar la carga, empujás el cuerpo del nudo con la mano y desliza. Agarra tires para el lado que tires.
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