El mareo es uno de esos temas de los que poco se habla hasta que te toca: estás en la lancha camino al dique, o esperando el turno para tirarte al agua, y de golpe aparecen las náuseas, la salivación de más y esas ganas de que todo termine rápido. Es más común de lo que parece, y la buena noticia es que casi siempre se puede manejar. En esta guía te contamos por qué pasa, cómo se siente y qué podés hacer, siempre con información apoyada en DAN (Divers Alert Network), la autoridad médica de referencia en buceo.
Antes de seguir, una aclaración importante: esto es contenido informativo y divulgativo, no reemplaza la consulta con un profesional. La aptitud para bucear no la define un artículo ni la define tu instructor: la decide un médico, idealmente de medicina hiperbárica. Si querés entender el panorama completo, leé salud y buceo: quién puede bucear.
Mareo por movimiento y vértigo alternobárico: dos cosas distintas
Bajo el mismo "me mareo buceando" conviven dos fenómenos que conviene no confundir, porque tienen causas diferentes.
El mareo por movimiento (motion sickness) es el clásico mareo de la lancha, del auto o del barco. Aparece con el vaivén, antes de entrar al agua o al volver a superficie, y es del que se ocupa este artículo con datos de DAN.
El vértigo alternobárico es otra historia: se relaciona con diferencias de presión entre ambos oídos durante el descenso o el ascenso, típicamente cuando la compensación no se hace de forma pareja. Es un tema distinto, ligado a la técnica de ecualización y a la salud de tus oídos, y no forma parte de lo que cubre la fuente DAN sobre mareo por movimiento. Si sentís vértigo o sensación de giro al bajar o al subir, o si te cuesta compensar, hablalo con tu instructor y consultá a un médico: no es algo para "aguantar" bajo el agua.
En lo que sigue nos concentramos en el mareo por movimiento, que es el más frecuente en nuestras salidas a los diques de Córdoba y en los viajes.
Por qué te marea el movimiento
Según DAN, el responsable principal es el aparato vestibular, la parte del oído encargada del equilibrio. Ese sistema detecta el movimiento y se estimula con la aceleración angular repetida: justo el tipo de vaivén que produce una lancha meciéndose o el oleaje contra el casco.
Pero el mecanismo de fondo es un conflicto sensorial. Tu cerebro recibe información de varias fuentes al mismo tiempo: los ojos, el oído interno y la propiocepción (la sensación de dónde está tu cuerpo en el espacio). Cuando esas señales no coinciden —por ejemplo, si estás bajo cubierta y tus ojos no ven ningún movimiento, pero tu oído interno sí lo siente— el cerebro no logra conciliar el desajuste, y ahí aparece el mareo.
DAN menciona además otros factores posibles, sin desarrollarlos en detalle: las fuerzas de Coriolis, ciertos estímulos no fisiológicos, y el rol del líquido cefalorraquídeo y del cerebelo. La idea de fondo es simple: el equilibrio depende de un sistema fino, y cuando lo sacudimos con movimiento repetido, se desregula.
Entender esto ayuda a tomar decisiones prácticas. Cualquier cosa que reduzca el conflicto entre lo que ves y lo que sentís juega a tu favor: mirar el horizonte, tomar aire fresco en cubierta y evitar quedarte cabizbajo mirando el teléfono mientras la lancha se mece.
Cómo se siente: síntomas a reconocer
Los síntomas que enumera DAN para el mareo por movimiento son claros:
- Náuseas
- Mareo o vértigo (esa sensación de inestabilidad)
- Fatiga
- Vómitos
- Salivación excesiva
Reconocerlos temprano es clave, sobre todo arriba de la lancha. Un buzo mareado, con náuseas o vomitando, no está en las mejores condiciones para una inmersión. No lo decimos por una regla médica que fije un límite exacto —DAN no da cifras ni criterios numéricos en este punto— sino por sentido común y por seguridad. Si te empezás a sentir así, avisale a tu instructor o a tu compañero antes de entrar al agua, no cuando ya estás abajo.
Qué hacer antes y durante la salida
Acá es donde tenés más control. Las recomendaciones de DAN para el buzo son sencillas y muy concretas:
- Descansá bien antes de la salida. Llegar cansado a un día de buceo con oleaje es pedirle problemas al cuerpo.
- Comé bien e hidratate en las horas previas. Ni en ayunas ni sobrecargado, y con buena hidratación.
- Vigilá los efectos secundarios de cualquier medicación que tomes (más sobre esto en la sección siguiente).
- Consultá a un médico si los síntomas persisten. El mareo puntual de una salida movida es una cosa; que se repita o que no ceda, es otra bien distinta.
A eso podés sumarle tu propia caja de trucos de sentido común: ubicarte donde el movimiento se sienta menos, mirar el horizonte, respirar aire fresco y no demorar la entrada al agua más de lo necesario si ya estás sensible. Prepararte físicamente para el buceo también ayuda a llegar más entero a estos días; si querés, mirá aptitud física para bucear.
Un dato que tranquiliza: DAN no clasifica el mareo por movimiento como una contraindicación para bucear, ni relativa ni absoluta. Lo presenta como una condición manejable que puede afectar una salida o un viaje, no como una razón médica para no bucear. Dicho esto, quién puede y quién no puede bucear es una definición médica; para eso está el certificado médico para bucear.
Medicación: útil, pero con cuidado
Muchos buzos recurren a medicación para el mareo, y puede ayudar. Pero DAN pone el foco en algo que a veces se pasa por alto: los efectos secundarios, que bajo el agua pesan más que en tierra.
- Antihistamínicos (DAN menciona Dramamine y Bonine): pueden causar somnolencia. Un buzo somnoliento pierde estado de alerta, y eso es un problema en una actividad que exige atención plena.
- Phenergan: tiene advertencias de sedación y deterioro de las capacidades.
- Parche de escopolamina: puede provocar alucinaciones, confusión, agitación y desorientación. Ninguno de esos estados es deseable a varios metros de profundidad.
DAN no prohíbe explícitamente bucear estando medicado, pero sí insiste en comprender los efectos secundarios de lo que tomás. La regla práctica que se desprende de eso: nunca estrenes una medicación el mismo día de una inmersión, y conversá con un médico sobre qué podés tomar y cómo te afecta. Lo que en tierra es una molestia leve, bajo el agua puede volverse peligroso.
Cuándo consultar al médico
El mareo aislado de una salida movida suele resolverse con descanso, hidratación y las medidas de arriba. Pero hay señales que no conviene dejar pasar:
- Síntomas que persisten o se repiten salida tras salida: DAN recomienda consultar a un médico en ese caso.
- Vértigo, giro o inestabilidad al descender o ascender, o dificultad para compensar: eso apunta más a un problema de oídos y presión que al mareo por movimiento, y merece una evaluación.
- Cualquier duda sobre si estás en condiciones de bucear.
Y acá va la regla de oro, que en Buceo.CO no negociamos: la escuela no da aptos médicos. La aptitud para bucear la decide un médico, idealmente de medicina hiperbárica. Nuestro trabajo es formarte, acompañarte y darte información seria para que tomes buenas decisiones junto a tu profesional de salud.
Formarte también incluye saber reaccionar cuando algo sale mal, sea tuyo o de un compañero. Por eso recomendamos el curso de primeros auxilios DAN: las emergencias no avisan, y llegar preparado hace la diferencia.
Marcelo Marchesi, instructor de buceo FAAS/CMAS. Revisión: septiembre de 2026.
Fuente: DAN (Divers Alert Network), Motion Sickness.
Contenido informativo con fines divulgativos. Ante dudas médicas o de aptitud para bucear, consultá a un profesional.