Frente a la costa de Mar del Plata, a decenas de metros bajo el agua, hay un cementerio de barcos que está más vivo que nunca. No es un naufragio trágico: son embarcaciones hundidas a propósito, limpias y preparadas, para que el mar las adopte y las convierta en arrecifes artificiales. Es uno de los destinos de buceo más particulares de la Argentina, y estos días volvió a ser noticia porque se abrió una consulta pública para sumar un barco más. Te contamos qué hay abajo, qué se ve y qué nivel hace falta para bucearlo.
El Parque Subacuático Cristo Rey
El proyecto se llama Parque Subacuático Cristo Rey y está a menos de 30 kilómetros de la costa marplatense. Lo impulsa la asociación civil Thalassa, junto con la carrera de Biología Marina de la Universidad Nacional de Mar del Plata, con una idea doble: generar hábitat para la fauna y crear puntos de buceo recreativo y científico.
La lógica del arrecife artificial es simple y está probada en todo el mundo: una estructura sólida en un fondo de arena se transforma en un oasis. Primero la colonizan algas e invertebrados; después llegan los peces que buscan refugio y comida; y en pocos años lo que era un casco vacío es un ecosistema. Antes de hundir cada barco se hace un trabajo serio de descontaminación: se retiran hidrocarburos, cables y el asbesto cancerígeno, para que lo que quede abajo sea fierro limpio y no un problema ambiental.
Los barcos que ya están abajo
Con los años, el parque fue sumando cascos. Estos son los que la prensa y el proyecto documentan:
- Cristo Redentor — un barco de madera, el más antiguo, hundido en 1981.
- Kronomether — un imponente pesquero de origen soviético de alrededor de 100 metros, hundido en 2014. Es la joya del parque.
- Simbad — un pesquero tradicional, hundido en 2022.
- Sirius — hundido en julio de 2024.
- Kyokko Rúa — un remolcador de 32 metros, hundido en un operativo controlado en octubre de 2025 para ampliar el parque, con limpieza previa de hidrocarburos y desguace interno en la Base Naval.
Y el que viene: el B/P SCOMBRUS II, cuyo hundimiento está hoy en consulta pública del Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires. Es un trámite participativo: cualquier ciudadano puede leer el estudio de impacto ambiental y dejar su comentario antes de que se apruebe.
Qué vas a ver
El plato fuerte es el Kronomether: sus 100 metros de estructura hoy están tapizados de vida. Se describen sobre su casco colonias de hidroides, anémonas de mar, corales blandos, esponjas, erizos y cangrejos, y al menos cuatro especies de peces —turcos, antenitas, meros y papamoscas—. En las escolleras y restingas cercanas, más al alcance de todos, aparecen estrellas de mar e hipocampos.
Dos cosas para tener en la cabeza. La primera: es agua fría y del Atlántico Sur, con visibilidad y vida marcadamente estacionales —no es el Caribe, es otra belleza, la de la fauna patagónica y bonaerense—. La segunda: los grandes pecios del Cristo Rey están a decenas de metros de profundidad.
Qué nivel necesitás (seamos honestos)
Acá va la parte importante, sin vender humo: bucear los pecios profundos del parque Cristo Rey no es para principiantes. La propia gente del proyecto aclara que esa zona, a decenas de metros, es apta para buzos con formación y experiencia, no para alguien que recién sacó su primer brevet. Y si además querés entrar a un pecio, eso ya es buceo técnico: la penetración en estructuras hundidas tiene sus propios riesgos —enredo, pérdida de referencia, techo sobre tu cabeza— y requiere entrenamiento específico.
La buena noticia es que hay un camino claro para llegar hasta ahí. Se empieza con la certificación de buceo y se van sumando profundidad y experiencia paso a paso. Zonas más someras como las restingas del Faro (entre 7 y 12 metros) son mucho más accesibles y un buen primer contacto con el buceo marplatense mientras juntás inmersiones.
Cómo prepararte desde Córdoba
Mar del Plata es un viaje de buceo en toda regla para quien vive en Córdoba, y como todo destino frío se planifica. Vas a necesitar un traje adecuado a agua fría —neopreno grueso o traje seco, según la época— y, como en cualquier viaje, conviene ir con un seguro de buceo al día. Si estás armando tu calendario de destinos argentinos, esto se combina muy bien con otras salidas del sur: en la guía de buceo en Puerto Madryn contamos cómo es la fauna patagónica, y en la sección de viajes de buceo están el resto de los destinos.
Lo lindo de un destino así es que combina las tres cosas que enganchan del buceo: historia (cada barco tiene su vida antes de irse al fondo), naturaleza (el arrecife que se arma encima) y técnica (el desafío de bucearlo bien). No es un destino de bautismo, es una meta: algo para lo que te formás y a lo que llegás.
En resumen
El parque de arrecifes artificiales de Mar del Plata es un caso raro y valioso: barcos que en vez de oxidarse en un puerto terminan siendo hábitat y sitio de buceo. Ya hay varios abajo —del viejo Cristo Redentor de madera al enorme Kronomether soviético— y en breve podría sumarse el SCOMBRUS II. Para bucearlos hay que tener nivel, respetar la profundidad y el frío, y entender que la penetración de pecios es cosa de buzos formados. Pero como destino, como historia y como ejemplo de que un fierro viejo puede volverse vida, es difícil de igualar.
Fuentes
- La historia de los barcos abandonados que se convierten en arrecifes del parque subacuático de Mar del Plata — Infobae (27/07/2024).
- Sitio de buceo Mar del Plata — Proyecto Arrecife (CENPAT–CONICET).
- Todo listo para el hundimiento controlado del "Kyokko Rúa" — Revista Puerto (2025).
- Abren consulta pública para crear un parque submarino y hundir otro buque frente a Mar del Plata — Infobrisas (03/09/2026).